Opus Dei iniciativas

Iniciativas de personas del Opus Dei.

· Inicio
· Libros


  · Libros destacados:
   · Camino [en PDF]
   · El fundador del Opus Dei [PDF]
   · Santo Rosario [en PDF]
   · Al paso de Dios [en PDF]


El Salto (Chile)

Impecable, nos recibe Javier Muñoz. Nos abre su modesta casa situada a los pies del Cerro San Cristobal, en la parte más marginal de un barrio de por sí marginal de Santiago: Recoleta. Javier tiene 51 años y es uno de los ciento sesenta mil habitantes de esta zona, en la que abundan los niños, las calles llenas de polvo y un grave problema de alcoholismo...

Entramos en la casa de Javier. En la pared destacan algunos diplomas que reconocen sus años de servicio entregados a una empresa constructora “con lealtad, esfuerzo y dedicación”. Aunque, como él explica, son años discontinuados, porque hubo una época en que...

— ...debido al alcoholismo, yo perdí lo que era dignidad personal. Estuve bastante mal. Pero gracias al Centro, a los profesionales que ahí trabajan, salí del hoyo profundo en el que me encontraba.

Javier es uno de los pacientes del Centro de Apoyo a la Familia “El Salto”.

Un establo como primera sede

Situado en la comuna de Recoleta, a los pies del Cerro San Cristóbal, “El Salto” nació a principios de los años 60 en lo que había sido un establo dedicado a lechería. El terreno fue donado por una familia. Ahí se adecuó una sala para que, gratuitamente, funcionara un dispensario —en Chile llamado policlínico— dos días a la semana, atendido por Voluntarias: personas quienes, junto al deseo de servir a los demás, realizaban ese trabajo con profesionalidad. Más tarde comenzó también un “Centro de Madres”, donde podían recibir una formación que les permitía mejorar su capacitación profesional —clases de cocina, costura y otras materias—, y su vida cristiana.

Recoleta cuenta con una población de 163.372 habitantes, de los cuales el 80.7% pertenece a los estratos socio-económico bajo y medio bajo, que aún no logran totalmente la ansiada equidad en el acceso a los frutos del desarrollo que ha experimentado el país. Se caracteriza por la cercanía de tres cementerios, por la existencia de centrales de abasto y por barrios con muchas casas, algunas de las cuales se encuentran hacinadas.

El ingreso promedio de los beneficiarios de esta labor es de US$ 250 al mes, frecuentemente, reunidos por el trabajo de dos miembros de la familia.
En la mayoría de los casos, se trata de trabajadores independientes —pequeños comerciantes y cargadores de centrales de abastos, microartesanos, dueñas de casa—, por lo que perciben un ingreso inestable, que les hace imposible acceder a los servicios de salud estatales, reservados a quienes tienen previsión o a los indigentes. La población es muy vulnerable a las necesidades de salud; además existe un importante componente de tercera edad y se da una alta incidencia de alcoholismo.

Bajo el alero de la Fundación de Educación y Desarrollo Social Los Lagos —FEDESO—, constituida en 1981, comenzó una nueva etapa, enfocada a las necesidades de la comuna. Hoy, en esos terrenos del antiguo establo se levantan tres edificios: el policlínico, un centro dental y un centro de capacitación dirigido a la mujer.

Gracias a la atención médica, el nivel de vida de la población ha ido subiendo.

Un policlínico distinto

En el policlínico se ofrece atención de los servicios de Medicina General de adultos, Ginecología, Obstetricia, Pediatría, Enfermería y Odontología. Además, los pacientes tienen acceso a exámenes médicos a un precio módico, gracias a un convenio que tiene con un Laboratorio clínico. Una importante labor se hace en los Programas de Educación en Salud en escuelas del sector y de Tratamiento y Prevención de alcoholismo.

La atención médica es “casi” gratuita; pagan una pequeña cantidad por la consulta que incluye —en el caso de los enfermos que no son crónicos—, las medicinas que necesitan para asegurar su tratamiento; cada uno paga según sus posibilidades económicas, pero siempre se exige al menos una cantidad mínima, que les ayuda a valorar ese servicio. La farmacia cuenta con medicamentos donados en gran parte por ONG nacionales y extranjeras.

Alicia Sandoval, que trabaja en el Centro hace diez años, señala lo propio de este centro asistencial:

—Los que se acercan dicen que en El Salto encuentran cariño, comprensión y un trato humano y cálido junto a una competente preparación profesional.

“Llevaba veinte años bebiendo “

En el mismo barrio, doña C. R. nos recibe en su casa. En el patio cría canarios y pájaros diamantes. Está próxima a cumplir ochenta años y hace ya quince que llegó al “poli” (el policlínico), porque tomó la decisión de rehabilitarse.

—Llegué el 5 de enero de 1983. Yo llevaba veinte años tomando... hasta tres litros diarios de vino. Tenía problemas con mi marido, con mis hijos. Pero finalmente sentí miedo porque en 1982, un yerno mío que tomaba terminó muy mal. Mi hija quedó con tres niños. Pero yo seguía tomando. Un día me tomé una cantidad enorme de aguardiente. Era malo, pero le eché palos de canela para hacerlo como ponche. Me sentí tan enferma que le dije a mi familia que desde ese momento nos cambiaría la vida y que yo me haría un tratamiento. Hoy, el Centro es como mi casa. He tenido mucho apoyo.

Otras actividades

El Centro dispone también de actividades orientadas a la formación de la mujer. En los Talleres de Capacitación Laboral, aprenden a desarrollar una actividad en campos tan variados como cocina, tejido, artesanía, bordado, tapicería, fomentando así la creación de pequeñas industrias domésticas, de modo que, sin abandonar sus responsabilidades en el hogar, puedan aportar al presupuesto familiar. Angélica Marín es una de las tantas mujeres que ahora ayuda a su familia vendiendo, galletas, tartas, kuchenes etc. que aprendió a hacer en el taller de repostería.

También las alumnas pueden asistir a charlas de iniciación en la fe católica, y entienden ahí —con profundidad— el sentido de la vida, del trabajo, y el valor del servicio a los demás.
Como fruto de ello, muchas de las personas que acuden a El Salto, se deciden a entregar a los demás lo que allí han aprendido, como Tegualda Ortiz, que va periódicamente a un hogar de ancianos con cáncer terminal para atenderlos o como Jeanette Prieto, rehabilitada en el Policlínico, que es ayudante en el taller de corte y confección.

Muchas de ellas no han recibido ninguna formación después del Bautismo, apenas conocen a Jesucristo y la función de la Iglesia en la sociedad. Allí, descubren el Sacramento de la Confesión, como manifestación de la misericordia de Dios, y si lo desean, reciben la formación necesaria para la Primera Comunión.

Y es que en el Centro de Apoyo a la Familia El Salto, se procura la formación integral de las personas, con el esfuerzo de muchos y el impulso que dió san Josemaría Escrivá, durante su estancia en Santiago de Chile en 1974, a los que comenzarían esta iniciativa: “Y esto es lo que vengo a pediros: un poquito de vuestra vida, un poquito de vuestro tiempo, un poquito de vuestra comodidad (...). Y con un poco de lo necesario —no de lo superfluo— haremos muchas tareas en beneficio de los que no cuentan ni con lo necesario”.

La visión cristiana que impulsa el trabajo que se realiza, está animada por el espíritu del Opus Dei, Prelatura de la Iglesia Católica que promueve la santificación de las personas en medio del mundo, en el ámbito de la propia familia y del trabajo ordinario.
De ahí que la ayuda que se presta a las familias del sector es muy amplia. Las dueñas de casa reciben orientación en su trabajo como esposas y madres: aprenden a realizar el trabajo de la casa con sentido profesional y a mejorar la educación de los hijos.

Señoras de diversa edad y condición social descubren en el voluntariado —en la recepción y atención de pacientes del Policlínico y como profesoras de los talleres de Capacitación— que ellas son las primeras beneficiadas.

Esta labor sobrevive mediante un patronato que, coordinado por el Consejo Directivo, procura reunir los fondos para dar continuidad a la tarea.
Netty Olhagaray, miembro del Consejo Directivo, explica:

—Esperaba apretar un botón, enviar el fax y recibir las respuestas, pero la realidad es otra. Aquí hay que trabajar con paciencia y siempre confiando en la Divina Providencia; contamos con pocos medios materiales, la gente tiene poca instrucción, hay mucha delincuencia. No es fácil conseguir ayuda porque extrema miseria material no hay, pero la gente tampoco tiene medios suficientes para salir adelante. Sin embargo, estamos contentos; sabemos que aportamos un grano de arena a la promoción social de estas personas y se les ayuda a mejorar en su vida cristiana.

[Mapa del sitio] [Acerca del web] Iniciativas Opus Dei RSS

Enlaces de interés sobre el Opus Dei:
[Opus Dei] [Boletín del Opus Dei] [Escritos del fundador del Opus Dei] [San Josemaría Escrivá]
[Sección sobre el Opus Dei en el web de la Prelatura]

Este web no sería posible sin la colaboración de www.catolicos.org. Mi más cordial agradecimiento.