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Universidad de la Sabana (Colombia)

Universidad de La Sabana
Campus Universitario del Puente del Común
Km. 21 Aut. Norte de Bogotá, D.C.
PBX: 861 5555 / 861 6666
Fax: 91 862 057
Chía, Cundinamarca, Colombia.
http://www.unisabana.edu.co/

En la capital de Colombia crece una Universidad con ocho facultades, varios cursos de post-grado, una escuela de negocios, un Instituto de la Familia y un programa de estudios a distancia del que se benefician miles de educadores.

Todos los días por la tarde, Ángela Patricia Janiot habla a más de cincuenta millones de televidentes en Latinoamérica. En 1989 terminó sus estudios de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad de La Sabana y marchó a Estados Unidos. Desde 1992 es la presentadora de las noticias de la cadena CNN en español.

Ángela Patricia recuerda que trabó sus mejores amistades en la Universidad: “Allí no sólo aprendí a enfrentar las noticias diarias, también aprendí a valorar mi vida familiar y la importancia del trabajo cotidiano. Había un ambiente muy familiar entre profesores y alumnos. Nos conocían y nos trataban con mucho calor humano: no era una simple universidad de clases y trabajos académicos”.

La directora del noticiero televisivo 24 Horas, Diana Sofía Giraldo, subraya los esfuerzos que hace la Universidad de La Sabana para formar periodistas que no vivan desconectados de la realidad del país. “En la Universidad me apasionaba con las noticias diarias, porque tratábamos de meternos en los problemas de cada día: mirábamos más allá de los libros y los exámenes”. Ahora Diana Sofía procura inculcar ese mismo espíritu en los alumnos de otra facultad de comunicación de la que es decana.

Henry Rodríguez, director de las páginas económicas de El Espectador, un diario con una tirada de trescientos mil ejemplares, se graduó en 1990. Hoy se desvela por sus tres hijos y por su exigente trabajo: “He tratado de crear nuevos sistemas de comunicación económica, y pongo todo mi empeño en el trabajo bien hecho, pero sin descuidar mis obligaciones familiares. Pienso que mis hijos son primero”.

Por el rastro que dejan en los órganos de opinión pública, los graduados de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo han sido, probablemente, el mejor gancho del estilo educativo de la Universidad de La Sabana. Actualmente, entre los periodistas que trabajan en los medios de comunicación más importantes de Colombia, son muchos los que han egresado de La Sabana o, al menos, se han matriculado en alguno de los dos programas de post-grado que ofrece la Universidad: Periodismo Económico y Comunicación Organizacional. Juan Gossaín y Darío Arizmendi, directores de las dos cadenas radiales más importantes de Sudamérica, coinciden en señalar que “algo distinto y especial tienen los periodistas de La Sabana”.

Sin embargo, los periodistas son sólo una pequeña parte de los veinte mil alumnos que han pasado por las aulas de la Universidad de La Sabana a lo largo de su todavía breve historia.

Siempre en desarrollo

DESDE SUS INICIOS
El primer rector, Octavio Arizmendi acuñó un slogan modesto pero provocador: "Una universidad la escala humana"

La Universidad inició su andadura con el Instituto Superior de Educación, que abrió sus puertas, en una casa vieja pero acogedora del barrio Chapinero, en Bogotá, el 21 de agosto de 1971, cuando —con diecinueve estudiantes y siete profesores— comenzaron las clases del primer programa de Administración Educativa.

Desde comienzos de la década de los años 60, san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, había animado a varios educadores colombianos a promover alguna iniciativa de enseñanza superior. En 1963 se había constituido el Centro de Orientación Docente, en el que se impartían cursos durante los períodos de vacaciones que abrían a los maestros de enseñanza primaria y secundaria la posibilidad de mejorar su posición en el escalafón oficial. En mayo de 1967, san Josemaría Escrivá manifestó de nuevo a los promotores del Centro de Orientación Docente el interés de que éste pudiera llegar a convertirse en una facultad universitaria de pedagogía. Pero aún no estaba allanado el camino en la legislación educativa colombiana, pues hasta 1970 el Gobierno no permitió la constitución de institutos de educación superior que otorgaran licenciaturas.

Entre tanto, un equipo de padres de familia colombianos, a través de ASPEAN (Asociación para la Enseñanza), había comenzado a promover algunas labores educativas de enseñanza secundaria inspiradas en un ideario de orientación cristiana. Esas mismas personas fundaron entonces el Instituto Superior de Educación, INSE, con idea de convertirlo en universidad en cuanto fuera posible. El 14 de enero de 1980, el INSE fue reconocido por el Gobierno como Universidad de La Sabana. Por entonces contaba ya con dos mil estudiantes en las carreras de Administración Educativa, Sicología, Enseñanza de las Bellas Artes, Comunicación Social y Periodismo, Administración de Empresas y Ciencias Sociales.

El móvil principal de los fundadores de la Universidad era la preocupación por formar profesionalmente a los educadores de las ciudades y de las áreas rurales apartadas, facilitándoles una preparación científica exigente y una formación humanística hondamente cristiana. Monseñor Álvaro del Portillo —sucesor de san Josemaría— sería el primer Gran Canciller de la Universidad de La Sabana, que a partir de su configuración como tal se convirtió en obra corporativa del Opus Dei. Esta Prelatura personal, por tanto, asume la garantía moral de la formación espiritual y de la orientación cristiana que está en la base y que informa todo el trabajo de la Universidad.

El 29 de mayo de 1983, Monseñor Álvaro del Portillo visitó la Universidad y mantuvo un encuentro informal con profesores, directivos, empleados, egresados y estudiantes. Entre otras cosas, dijo:

«Una gran labor de los miembros del Opus Dei en todo el mundo es elevar efectivamente la cultura, con ambiente e inspiración cristiana: dar cultura es siempre un gran procedimiento para servir a la sociedad civil. Aquí habéis empezado con tanto garbo humano, con tanta elegancia sobrenatural. Lo hacéis muy bien: contribuís a que en vuestro país se eleve y se difunda la cultura, formando a los que mañana serán los directivos de la sociedad, en distintas profesiones. Al Opus Dei le interesan todas las almas, no sólo las que dirigen la sociedad; pero es evidente que si éstas tienen espíritu cristiano, harán un gran bien a todas las demás».

El entonces Prelado del Opus Dei también explicó en aquella ocasión que la Universidad debía sentirse directamente implicada en la solución de los problemas sociales más urgentes del país:

«La caridad que nos pide Dios no es una cosa seca, estereotipada, que se cumple como por fuerza; se trata de poner el corazón de verdad. Eso debemos hacer los cristianos, y es lo que pido a Nuestro Señor para esta Universidad».

Son de carácter muy diverso las iniciativas con que se ha dado respuesta a esta recomendación del primer Gran Canciller de La Sabana. Un ejemplo es el programa de desarrollo que mantienen alumnos y profesores de las facultades de Derecho y Comunicación Social en el barrio Pablo VI, de Soacha, cerca de Bogotá. El programa tiene su centro de operaciones en los locales de la escuela del barrio, e incluye actividades recreativas para los niños, catequesis, charlas para padres de familia y una asesoría jurídica gratuita.

Un objetivo ambicioso
EN CIFRAS

Alumnos graduados (1980-1996)
Educación 1.941
Ciencias económicas y adm. 1.054
Ingeniería 31
Periodismo 1.130
Sicología 419
Derecho 418
Enfermería 66
Programas de Post-grado 911 Programas a Distancia 4.410
Inst. de Alta Dirección Empr. 1.002
Total 11.382

Entre los amigos que ha hecho en las aulas Juan Carlos Padilla, estudiante de quinto semestre de Derecho, hay muchas personas que piensan de modo distinto a él: “He tenido que aprender a respetar, a discutir sin herir y —de esta manera— a enriquecer las ideas propias. En esta Universidad se puede opinar y formar criterio, porque la gente escucha”.

En 1980, cuando el pequeño Instituto fue convertido en Universidad, su primer rector, Octavio Arizmendi Posada, acuñó un slogan modesto pero provocador: “Universidad de La Sabana, una universidad a escala humana”. El actual rector, Álvaro Mendoza, explica que en Colombia “la gente sabe que La Sabana no es una universidad que busca la simple excelencia académica; desde su fundación, La Sabana entiende que el fin de la Universidad es la perfección humana, la educación integral, el pleno desarrollo académico, espiritual, cultural y deportivo. En La Sabana lo primero es el hombre, el hombre que trasciende con su trabajo, con la investigación, el hombre en busca de la verdad”. Así se explica, por ejemplo, que, para asegurar una sólida formación humanística ligada a los parámetros éticos que rigen la vida del hombre, en la Facultad de Medicina haya cátedras de filosofía, ética general, ética profesional, bioética, antropología y sociología.

El espíritu de la Universidad de La Sabana se concreta, en definitiva, en procurar que todo el quehacer universitario —descubrimiento y transmisión del conocimiento en el más alto grado de excelencia, a través de la investigación y mediante una síntesis interdisciplinaria de los saberes humanísticos, científicos y tecnológicos— esté siempre inspirado en el sentido cristiano del mundo, del hombre y de la vida. “El logro de tales fines requiere que, en el clima de libertad que se vive en la Universidad, se propicie siempre la formación integral y personalizada de todos sus miembros”, explica el actual rector. Como es natural, en la tarea de alcanzar este ambicioso objetivo juega un papel esencial la capellanía de la Universidad, que atiende espiritualmente a un buen número de alumnos.

De piedra en piedra

El desarrollo institucional de la Universidad después de la obtención del reconocimiento oficial no disminuyó la labor del primitivo Instituto Superior de Educación, sino que la hizo más fecunda. Miles de personas han podido terminar en él los estudios de licenciatura en Administración y Supervisión Educativa, Ciencias Sociales, Artes Plásticas, Lingüística, Literatura y Educación Religiosa y Moral.

Además, para brindar una mejor atención a los estudiantes de los cursos a distancia para educadores, de los que ha sido precursora en Colombia, la Universidad ha abierto tres sedes regionales en Barranquilla, Neiva y Popayán. Por medio de estos cursos, la Universidad llega a los lugares más apartados del país. La correspondencia académica que mantienen los profesores con las más de dos mil personas matriculadas en las diversas especialidades pedagógicas se completa con un breve período anual de estudios intensivos en Bogotá. No son pocos los que, una vez en La Sabana, se sienten atraídos por las clases de formación religiosa, y suele suceder que más de uno, en ese reducido espacio de tiempo, se decida a cambiar algunos hábitos de conducta o, simplemente, a bautizar a sus hijos.

En 1982 abrió sus puertas la facultad de Derecho. Posteriormente llegaron los programas de Ingeniería de Producción Agroindustrial, Administración de Instituciones de Servicio, Enfermería y Medicina, y se crearon el INALDE (la escuela de negocios, con sus programas de Alta Dirección Empresarial, Desarrollo Directivo y Programa Avanzado de Dirección Empresarial, además de sus cursos de educación continuada) y el Instituto de la Familia. Varios de estos programas tienen proyección internacional, ya sea porque reciben profesores visitantes de Europa y América o porque desarrollan cursos en países vecinos, como Ecuador y en algunas naciones de Centroamérica.

En 1984 se consiguió un magnífico terreno de 44 hectáreas en el municipio de Chía, junto al llamado Puente del Común, en plena sabana de Bogotá, y en 1988 se dejaron definitivamente las casas del barrio Chapinero, que, a consecuencia del crecimiento de la población estudiantil, ya eran más de veinte.

En el corazón del Campus del Puente del Común, un edificio de estilo colonial alberga la sede de gobierno, las oficinas de la rectoría, la sede de la capellanía universitaria, un oratorio para doscientas personas y el auditorio central.

Las cincuenta aulas que se han construido durante estos años se distribuyen en edificios de dos plantas y de techo en teja de barro agrupados en pequeños pueblos de aire colonial. Los grandes arcos y ventanales y los espacios abiertos, con las características plazoletas en que se ve a los estudiantes pasear y conversar antes y después de las clases, configuran un conjunto urbanísticamente armónico y bien ambientado.

Actualmente se proyecta la construcción de la biblioteca principal: “Será un edificio inteligente, esto es, un edificio moderno, computerizado, y estará en conexión electrónica con las bibliotecas más importantes del mundo”, explica el arquitecto, Rafael Cortés.

La expansión de la Universidad está a la vista. En el segundo semestre de 1996 se ha inaugurado el edificio del Instituto de Alta Dirección Empresarial, INALDE, se han comenzado a construir las nuevas aulas de la Facultad de Periodismo y se han dado a conocer los planos de la futura clínica universitaria. “Esta es una obra inmensa que va muy adelante. Es promovida por un grupo independiente y no está sometida al cronograma de las demás obras”, puntualiza el arquitecto Cortés, mientras señala el lote donde se levantará la futura clínica de la Facultad de Medicina.

El campus se asemeja a los de algunas universidades norteamericanas y europeas. Es una verdadera ciudad universitaria con calles, plazas, puentes, instalaciones deportivas y hasta un pequeño lago en el que se celebran periódicamente competencias de regatas.

Proyección internacional

“En esta Universidad, los estudiantes saben que deben llegar a dominar dos idiomas, y tienen conciencia de que el inglés, en particular, cada día es más necesario para tener acceso a las autopistas de la información, a intercambios con otras universidades y a nuevas posibilidades laborales”, señala Claudia Aponte, directora de la Oficina de Relaciones Internacionales.

A través de esa oficina se está impulsando de modo significativo la integración de la Universidad con el resto del mundo. Recientemente, por ejemplo, se ha establecido una conexión satelital con universidades norteamericanas para la difusión de teleconferencias. Además, La Sabana mantiene intercambios de profesores y programas académicos con universidades de Estados Unidos, Canadá y Europa. En el último año, la Universidad ha participado en más de cincuenta eventos internacionales y ha promovido numerosas publicaciones en colaboración con otras universidades.

En el Instituto de Alta Dirección Empresarial, INALDE, que la Universidad creó en 1985 y por el que han pasado en estos años más de mil directivos de empresas colombianas, una cuarta parte de los profesores viene de escuelas de negocios de Estados Unidos, España y México. “Invertimos en quienes pueden enseñar las últimas tendencias mundiales de los negocios”, explica el director del INALDE, Guillermo Pardo.

Para fortalecer la integración universitaria y promover la investigación conjunta se creó en 1995 el “Programa Intercampus”, instrumento de cooperación entre universidades de Europa y América Latina. Actualmente La Sabana lidera un grupo de investigación que busca soluciones para perfeccionar los servicios públicos en zonas pobres de Latinoamérica.

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